En Ciutat Meridiana reinventan la crisis

ciutat meridiana

Hay barrios en donde uno puede estudiar de un vistazo toda la cartografía de la crisis. Ciutat Meridiana, en Barcelona, es el mejor ejemplo. Hace unos meses, por un tema de trabajo, me reuní allí con uno de sus líderes vecinales. Cubi es un arqueólogo que ha arrinconado su trabajo a la noche y dedica todo el día a trabajar por el prójimo. No lleva crucifijos, pegatinas de vóteme o himnos nacionales, sólo un móvil cuya sufrida batería soporta llamadas de abogados, S.O.S de vecinos y peleas con empleados de banca. Uno puede intentarlo, pero mantener una conversación con él sin que te salpiquen las tragedias del barrio es imposible. Ciutat Meridiana es el último rincón de Barcelona, un enjambre de viviendas con vistas a la carretera que no aparece en las postales que compran los turistas en el Paseo de Gràcia. En pleno éxodo rural, trabajadores llegados de Aragón, Andalucía y el resto de España levantaron un barrio en el que la vida creció a borbotones y sin sesudas planificaciones urbanísticas.

Hoy, los hijos y los nietos de esos emigrantes, ya catalanes, más los nuevos vecinos -llegados desde Nigeria, Pakistán, Ecuador,…- tienen el dudoso honor de vivir en el barrio en el que estadísticamente se producen más desahucios de todo el Estado. Sin embargo, nunca se han rendido a su desgracia y siempre han mostrado una actitud de lucha.  Para conseguir mayor visibilidad se les ocurrió bautizar sus calles como Villa Desahucio, y es que ya lo dice el Gobierno: “hay que saber vender deuda”. Tanto es así que televisiones iraníes, japonesas, o medios mexicanos se han interesado por las historias de Ciutat Meridiana: paradigma del ascenso y caída de la economía patria. No es raro ver a periodistas husmeando entre los muros de la barriada, oteando un horizonte de pisos vacíos, bien porque se quedaron sin vender o porque fueron despojados por la fuerza. Contarlo ha sido el primer paso para, gracias a su fuerza combativa y a su orgullo de pertenencia a un barrio, conseguir tejer un entramado social con el que parar desahucios y evitar que vecinos desesperados decidan tomar decisiones drásticas.

El encargado de explicarlo es Cubi. Él guía a los plumillas como yo con maestría, les enseña las calles que antes estuvieron habitadas por más de una decena de agencias inmobiliarias de las que ya a duras penas sobrevive una. Les cuenta que aquí se practicó el vicio de la crisis a manos abiertas: claúsulas abusivas, hipotecas cruzadas, cuartos sin ascensor por los que se pedían cientos de miles de euros,…  y que los vecinos llevan años reclamando una mayor atención sobre el barrio. Es una  pena, pero en la Barcelona postolímpica y europea no hay inversión para los que viven al margen de la Meridiana. Al menos, no una inversión bien planificada. Cubi me contó  que después de pelearse durante años con la Generalitat y Ajuntament en busca de soluciones para sus calles, llegaron las elecciones municipales de 2011 y, como al  menos todavía no les han quitado el derecho de voto, les anunciaron una gran inversión a bombo y platillo para Ciutat Meridiana: El Fab Lab. El Fab Lab es una de esas modernas instalaciones avaladas por el MIT de Massachussets donde pensadores de gafas de pasta acuden a tratar de inventar nuevas aplicaciones para la vida. Una idea estupenda para gastar el dinero en un barrio con una tasa de paro disparada y con serios problemas de desnutrición. “Aquí la gente sólo quiere inventar cómo poder pagar el alquiler y darles de comer a sus hijos”, me descerrajó desde su indignación Cubi. La prueba de la necesidad de tal infraestructura es que, tal y como están los cientos de pisos del barrio que se han ido quedando los bancos, dos años después de aquel anuncio el “revolucionario laboratorio” seguía vacío.

Recuerdo que de camino a casa, cuando el cercanías se escapaba del apeadero de Torre Baró, uno tenía la sensación de abandonar el patio trasero de una ciudad que prefiere mirar a sus mundiales de natación que zambullirse en el agua de las desgracias vecinales. Hoy, mientras me desayunaba, he leído en el periódico que los vecinos de Ciutat Meridiana han decidido ocupar el Fab Lab para crear un improvisado banco de alimentos. Pretenden dar soluciones a aquellos casos que no pueden esperar a que empiecen a actuar los desbordados servicios sociales del ayuntamiento. Alli estaba otra vez Cubi (Manuel Cubero) parapetado tras sus gafas, explicando a la prensa los porqués de su ocupación. Bien pensado puede que la inversión por fín sirva para algo. No sé si el ayuntamiento pensó que el hambre agudiza el ingenio, pero lo cierto es que en el barrio se pasan la vida reiventando la crisis que han heredado.

20. agosto 2013 by Carlos Torres
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Comments (6)

  1. Los Politicos en “general”, se dedican mas a contentar a los grandes empresarios que a intentar solucionar los problemas de la ciudadania. Eso si, en epoca de elecciones, todo son “promesas”………..

    Necesitamos una verdadera izquierda, que se comprometa con la ciudadania…………………..http://canariasenlanube.es/2013/07/la-necesidad-de-la-unidad-de-la-izquierda/

  2. Soy vecino de Ciutat Meridiana, y por otro lado, hasta el 2011 fui conseller de distrito en otro distrito en Barcelona, y tengo muy por la mano algunas cosas de este barrio desde el “otro lado de la barrera”.

    El artículo parece que describa un barrio de Sarajevo olvidado, cuando no es así. Si te has dignado a pasear por él habrás descubierto algunas escaleras mecánicas, unas calles bastante adecentadas, un ascensor diagonal, unos parterres más o menos en condiciones y una red de buses que ya la querría algún otro barrio de la ciudad.

    De la plaza roja hasta el colegio de primaria que toca a Montcada y a Collserolla el barrio se ha mejorado mucho durante los años de gobierno de izquierda. De hecho hay mejoras sociales que aún perduran como los trabajadores de barrio que han trabajado duro para intentar que los conflictos entre vecinos (es el segundo barrio con más inmigración de Barcelona) queden apagados antes de nacer. Por no hablar de reformas históricas de la nueva estación de RENFE que consiguió el alcalde Maragall o la de la misma plaza roja.

    Lo del FabLab es un invento del actual alcalde Trias, que prácticamente tenía que mirar un mapa para poder saber donde estaba Ciutat Meridiana y no confundirse con Can Baró cuando quería ir a Torre Baró.

    El barrio no es una maravilla, pero decir que ha sido olvidado de la mano de Dios es una falacia periodística de un tamaño sideral.

    • Yo no digo que este abandonado de la mano de Dios, yo solo digo lo que me explicaron los vecinos. Gente que se quejaba de la poca actuación que recibía el barrio.

      • Pues yo como vecino, y en comparación a las actuaciones que han tenido otros barrios tanto históricamente como en los dos o tres últimos mandatos, Ciutat Meridiana ha sido especialmente atendida, en especial en el último mandato (con Hereu de alcalde) donde las operaciones de microurbanismo se multiplicaron.

        Ciutat Meridiana tiene muchos problemas, pero el “abandono” municipal no ha sido uno de ellos, al menos hasta ahora. Como exconseller de distrito (del de Horta-Guinardó) he podido ver como las inversiones en algunos barrios de especial necesidad se han hecho con mucho más énfasis que en otras zonas. Y tan solo un recorrido por la obra pública (y lo más importante, el trabajo social) realizada es impresionante y los equipamientos que tiene el barrio son bastante buenos: el CAP, uno de los mejores de Barcelona, la biblioteca (pocos barrios de 12.000 habitantes tienen una biblioteca de este tipo), los centros educativos, etc..

        Por experiencia, las AAVV siempre tienden a quejarse y a expresar que su barrio está peor, pero creo que el periodista ha de ser un poco más objetivo, revisar un poco las inversiones realizadas y hablar con alguien más antes de poner frases como “que hasta el 2011 no se había hecho nada por peleas entre Generalitat y Ayuntamiento”.

  3. Gracias por compartir con todos nosotros toda esta amena información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este blog.

    Saludos

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