Bolt y el fascismo

Futura estación de trenes de Atocha, 2012. 

Ayer no pude ver cómo Usain Bolt volvía a ganar una medalla de oro en los 100 metros lisos.  No pude hacerlo porque estaba metido en un tren camino a Barcelona que llegó con más de 40 minutos de retraso, 39 para Renfe que así se ahorra parte del reembolso. Dadas las circunstancias, confieso que empleé  los mismos 9,63 segundos que utilizó el jamaicano para batir el record olímpico en  cargar  mi iphone en el único enchufe del Talgo,  situado en uno de esos baños que sólo se pueden usar entre estaciones. Hoy he intentado reclamar, pero me he encontrado con una máxima irrefutable. Amigos: para el servicio de atención al cliente de Renfe, el tiempo es relativo.

Tal vez, como han podido comprobar los que siguen a rajatabla el horario olímpico, tengan razón. Algunas competiciones, como la ya citada de los cien metros lisos que yo me perdí por nuestras diferencias en el concepto espacio-tiempo, comienzan más tarde de las 23 horas en el horario español. La culpa de todo la tiene Franco, y no sólo por haber creado RENFE en 1941. Qué va, la responsabilidad del Caudillo tiene más miga. El mismo meridiano que pasa por Greenwich, y que marca el huso horario británico, lo hace también por Alicante. Nos correspondería por tanto compartir hora con ingleses, marroquíes y portugueses. Hasta ahí todo bien, si no fuera porque, en plena Segunda Guerra Mundial, al Generalísimo era algo que no le hacía mucha gracia.

Él, quería ser como Hitler y, más corto que perezoso, dictó una nueva ley que nos permitía viajar a la Alemania Nazi y a la Italia fascista sin tener que tocar el reloj. El caso es que desde entonces en España amanece una hora después. Vamos, que nos ponemos cara al sol pero con delay. Lo cual hace que entremos una hora más tarde a trabajar que el resto de europeos y, según organismos como la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, bajemos nuestra productividad. Algo que al baile de mercados que tanto gusta en los despachos de Berlín le pone demasié.  Así las cosas, nuestros viejos aliados alemanes, nos imponen costosos recortes que a la postre llevan a medidas injustas como a la reducción de plantilla en RENFE que quién sabe cómo influirá a los horarios.

Siendo así, cómo no van a creer los del servicio técnico que el tiempo es relativo. Ahora bien, que se preparen. Yo no me doy por vencido y pienso volver a reclamar la devolución del billete en cuanto salga del trabajo, aunque  eso será a partir de las siete de la tarde, una hora menos en el estado del bienestar.

06. agosto 2012 by Carlos Torres
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