Austeridad a 575 euros el abrigo

Alicante, winter is coming.

Alicante tendrá la Policía local con más pluma de todo el país. Al menos esa es la intención de su Ayuntamiento que pretende gastar 575 por anorak para sus municipales en una ciudad donde la última vez que se vio la nieve fue en 1983. Lo leo en la prensa nacional y, como ahora todo el mundo va a pensar que la policía alicantina está bien forrada (al menos polarmente), cabe avisar que, según denuncian los sindicatos, el cuerpo policial no tiene presupuesto para reparar los coches patrulla averiados. A lo mejor por eso la alcaldesa se ha apiadado de los pobres funcionarios y ya que tienen que ir a los servicios a pie prefiere que vayan bien abrigados. A quién le extraña que luego cuando uno reclame su presencia aparezcan tan calentitos por la escena de los hechos. En unos años la ciudad ha pasado de ser una tierra de músicos al máximo exponente de la charanga y la pandereta.  Sin embargo, no nos vengamos arriba una vez más contra Valencia (País Valencià para mis admiradores) porque el derroche es un mal endémico en toda la Península.

No hay barrio o pueblo que se precie que no cuente con representación propia en  la mayor corriente artística española del siglo XXI: las rotondas. Como en Ourense, que gastaron 15.000 euros en decorar una con un bonsai centenario. Parece que no hay que darle muchas vueltas para darse cuenta de que como inversión deja mucho que desear. No se puede negar que somos una máquina de buenas ideas, si no miren a Barcelona donde se gastaron más de medio millón de euros en plantar un monumento a los Castellers mientras  las agrupaciones  que trabajan para mantener la tradición recibían sólo 57.000 euros de subvención o al pueblo de Valencia de León, que derrochó 100.000 euros en dos pistas de squash  para 5.000 habitantes.

Si es que se nos ve demasiado el plumero, bueno, en Alicante el plumas. Tal vez por eso en Euskadi fueron más sibilinos y el Gobierno Vasco entregó 74.000 euros en concepto de formación a una empresa que no disponía de ningún empleado. Aunque parece que la cifra se queda en una minucia si recordamos los 450.000 euros que apoquinó el Senado para remodelar su página web. Cosas de la era digital.  Aeropuerto de Castellón, Ciudad de la Cultura de Santiago, Hospital de Lliria, … quien más o quien menos puede ejercer de seleccionador nacional y alinear su mejor once de la barbarie derrochadora.

Me pregunto si serán las mismas tijeras con las que cortan la banda inaugural los alcaldes las que después utilizan para sangrarnos a ajustes antisociales. Ya vendrán luego a pedirnos austeridad a nosotros que compramos nuestros abrigos en el mercadillo de los jueves y gastamos dinerales en cursos de formación que creemos pasaportes para el futuro. Menos mal que todavía quedan administraciones que se visten por los pies. Es el caso de Zaragoza, donde el ayuntamiento gastó más de 2 millones de euros en una consultora para que ésta le dijera dónde debía recortar. Esto es España, sonría.

 

 

30. noviembre 2012 by Carlos Torres
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Comments (6)

  1. Con la de cosas horribles que se han colocado en las rotondas, todavía no sé cómo no se nos ha ocurrido poner en una a Bankia… Con la de vueltas que le damos todo los días al asunto (sin encontrarle el sentido, por otra parte…)

    http://masclaroagua.blogspot.com

  2. En un país donde la gente no sabe conducir no hay invento vial más infernal que la rotonda. Pero casi es peor el gusto hortera con el que las decoran

    http://tenemosderechoatrabajar.blogspot.com.es

  3. Algún día alguien tendrá que investigar el negocio que están haciendo determinadas consultoras con el asesoramiento sobre recortes a las administraciones públicas. Con demasiada frecuencia, las personas al frente de unas y otras están unidas por estrechos vínculos políticos. Y da que pensar…

  4. Soy del País Vasco y no por ello separatista. Simplemente me ubico ante los lectores de este blog y resto de comentaristas. Aquí hay un periodista (del que en este momento no recuerdo el nombre) que llama a todos esos “adornos” carajos y es que siempre que llega a una rotonda y ve semejantes atrocidades la pregunta que le surje es ¿qué carajo es eso? Pues eso. Carajos.

  5. La cuestión no está tanto en el gasto en estas excentricidades, como en la impunidad de las acciones. Muchas de ellas son del todo legales, aunque indignos y carentes de ética, pero tampoco suelen tener un repercusión luego en las votaciones. A los hechos me remito. Son conocidos por todos los casos en los que alcaldes imputados por corrupción, muy sospechosos de que lo sean, que acaban siendo luego elegidos por sus vecinos…

  6. Vivo en Alicante pero trabajo en San Vicente del Raspeig y me parece increible ya solo la idea de pagar 575 euros por una anorak. Incluso siendo un abrigo antibalas es excesivamente caro. Si lo dedicaran a ayudar a empresas para crear empleo estaria mucho mejor invertido.

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