El espía de CIU

Así, sí. Catalunya, 2012.

Una vez terminada la Guerra Civil, Franco se sintió en la obligación de expandir por doquier las  lindezas de su nuevo reino de tiranía. Utilizó para ello todos los medios que tenía a su alcance, que, por entonces, eran pocos más que los carteles propagandísticos y la radio. Así, a partir de 1942, Radio Exterior de España comenzó a emitir en onda corta para todo el mundo conocido los mensajes de amor de Don Francisco.

Tales eran las ansias del Caudillo por librar la cruzada del fascismo cañí que la radio del bando nacional contrató a un viejo general báltico que se había refugiado en este lado del telón de acero para que tradujera al ruso las loas a José Antonio Primo de Rivera, la Falange y Jesucristo. Quién sabe si quizás algún sargento soviético de Stalingrado, con el transistor escondido bajo la almohada, llegó a fantasear alguna noche con el yugo y las flechas. El caso es que en la particular guerra de Franco contra el comunismo, el de Ferrol se anotaba un buen tanto. Y así hubieran seguido las cosas de no ser porque Estados Unidos, mediante una llamada de la CIA a la redacción de Radio Exterior, abrió los ojos al dictador. Aquel corpulento militar, no se sabe si lituano o letón, que traducía y leía los partes fascistas para la URSS, resultó ser un espía soviético que aprovechaba que nadie en el chapucero régimen franquista controlaba su trabajo para mofarse, en antena y para todo el globo terráqueo, de la manifiesta inoperancia  de la dictadura franquista. Todavía no existía la TIA y la inteligencia falangista (¡qué gran término!) no supo encontrar al topo a tiempo.

Setenta años después, con el PSOE de Rubalcaba cautivo y desarmado por su pésima gestión, el think tank socialista se puso a pensar en una estrategia electoral que frenara el posible batacazo en las elecciones catalanas del 25 de noviembre. Imagino que tras muchos cigarrillos y horas de tensión alguien en el equipo de Pere Navarro debió de gritar: ¡Lo tengo! Horas después, la maquinaria propagandística se había puesto en marcha y miles de banderas y carteles se mandaron a imprimir para que pudieran estar a punto la noche del inicio de la campaña. Así fue y, estos días,  un viandante cualquiera que pasee mirando a las farolas de las calles de Cataluña podrá encontrarse con ellos. Cuando lo  haga, lo que retendrá en el primer vistazo será un gran cartel negro con un inmenso NO escrito en blanco. La guinda: las siglas del PSC. Tras el pasmo inicial, y tras descartar que ante lo inminente de su fracaso los socialistas catalanes hayan optado directamente por hacerse el harakiri, se puede advertir que tras los NO está escrito: «(NO) Independencia. (NO) Centralismo». Eso sí es un eslogan electoral con un par (de negaciones).

Y lo peor no es que la campaña contravenga todos los principios de estrategia política y atente contra el sentido común. No, lo peor es que una vez pasadas las elecciones, nadie en el partido socialista habrá sido capaz de adivinar quién era el espía.

12. noviembre 2012 by Carlos Torres
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Comments (10)

  1. También pudieran haber escrito «NO Pacharán»

  2. Ahhhhh!!!!!!!

    Que bueno!!!!!

    Des de los tiempos de la revista Por Favor no me habia reido tanto con un articulo tan bien escrito y diseñado.

  3. Se están yendo antes de que los echemos… Es increíble lo cortos de vista y perspectiva que son. Están demasiado ocupados mirándose el ombligo.

  4. Tanto estudiar a Lakof con Zapatero y comenten un error de principiante.

    Las campañas no se montan sobre NOES.

  5. Perdon Cometen con comenten

  6. Enhorabuena al articulista

  7. Muy divertido. Es la peor campaña que he visto. El PSC no sabe donde está y pagará muy caro el haberse cargado la tendencia nacionalista del partido. Han tenido ocho años en que podían hacer el estado federal y, con el gobierno de su propio color, han seguido puteando a Catluña

  8. Y lo más triste es que de tan acostumbrados que estamos a incompetencia de nuestros políticos ya ni nos escandaliza. Antes de comenzar a hablar seriamente sobre una posible «independència» deberíamos unirnos por un momento para ahuyentar a estos líderes de patio de colegio que prefieren crear polémica sobre el nacionalismo en lugar de comenzar un verdadero debate. En resumen, más «pan y circo» del de siempre, sólo que en los tiempos que corren, ya ni si quiera hay pan, sólo espectáculo barato.

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