Mourinho: Recortando el madridismo

La tijera de Setúbal. Ina Fassbender/REUTERS

Uno no elige su equipo. Bueno, quizá sería más atinado decir que uno no recuerda bien por qué eligió su equipo. No importa que en mi casa todos fueran del Barça o que cuando desperté a los partidos televisados, Koeman marcara un gol de falta al orgullo merengue: yo soy del Madrid.  Eso es así más o menos desde la camiseta de Otaysa y los pases pegados a la cal de un Míchel que ya perdía fuelle. Como aficionado, he pasado por épocas de mayor o menor euforia hasta alcanzar mi cénit cuando Zidane quitaba por última vez y de volea las telarañas de la gloria madridista. Mi mayor desafección, en cambio,  la viví cuando la galaxia que nos habían prometido se contrajo en una veterana supernova. Después de eso, asistí con vergüenza a la deriva institucional mientras miraba de reojo los triunfos del rival en nuestra resignada travesía por el desierto del guardiolismo. En éstas estábamos cuando me instalé en Barcelona. Fue el mismo día en el que el Barça ganaba la Champions de Londres y el mismo fin de semana en el que los Mossos se ensañaban con el movimiento 15M en la Plaça Catalunya.  Por entonces la recesión ya iba ganando y el gobierno socialista pedía el cambio mientras se inmolaba con sus últimas reformas. Meses más tarde, el electorado escogía en masa a la derecha. En aquellos tiempos, muchos todavía asumían la avalancha de recortes que estaban por producirse como un mal necesario para calmar las aguas de los mercados.

Algo así pasó en las oficinas del Bernabéu con la llegada de Florentino. El madridismo, cansado de naufragar en Europa demasiados años, se encomendó al talonario de esperanza a corto plazo que le ofreció el constructor.  Tras un año inicial de titubeo, Mourinho aterrizó en el club de la mano del mismo hombre que pateó a Vicente del Bosque lo más lejos que pudo de la Castellana. El señorío tenía los minutos contados. Quién mejor para arrebatar la hegemonía al eterno rival que el tipo que consiguió ganarles en Champions. El renegado electorado madridista recibió con euforia la enésima dosis de gaseosa. Poco tardó el portugués con traje de tecnócrata en abrir la puerta a sus duros ajustes. Y es que el Madrid de Mourinho y Florentino se parece cada vez más a la España de Rajoy: si Gallardón impone una tasa económica en la justicia, Pérez eleva los avales necesarios para que un socio pueda presentarse a las elecciones; si el Presidente del Gobierno alaba la masa silenciosa que no le pone problemas, el entrenador acusa de disfrazarse a los aficionados que plantean dudas sobre el funcionamiento del equipo. Así es el portugués, un ministro del fútbol que se ha empleado con sorna y virulencia contra todos los que le hacían sombra: Valdano, Pedro León, Gago,…. La última muestra de su soberbia la sufrió la cantera: el entrenador, en rueda de prensa, atacó a la repostería merengue citando una lista de jugadores  de la casa que no han conseguido triunfar en el fútbol mundial. Eso sí, su ajetreada mente olvidó citar a Juan Mata, Javi García, Roberto Soldado, Diego López o Borja Valero. A eso se le llama recortar en Educación.

En estos tiempos de fútbol politizado no estaría de más que el madridismo se impregnara un poco de espíritu indignado antes de que Chamartín se convierta en masa a la religión del pensamiento único. Puede que, después de una Copa y una Liga, no seamos muchos lo que lo pensemos, pero hace falta un madridismo crítico que recuerde a sus dirigentes que no se puede perder en tres temporadas lo que se ganó en más de cien años. De vez en cuando está bien recordar a los que empuñan la tijera que, en el fútbol, como en política, no todo vale por salir de la crisis.

05. noviembre 2012 by Carlos Torres
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Comments (16)

  1. ¡Olé tú! De otro madridista indignado residente en Barcelona.

    Algún día los necios se cansarán de protagonizar los discursos simplemente porque tienen menos miedo a alzar la voz y todo será un poquito más normal (y en el fútbol también)

  2. Fantástico artículo. Soy culé, pero contigo me encantaría ver un Madrid-Barça tomándome unas cañas.
    Por reflexiones como estas, el madridismo de verdad es reconocido por su educación y respeto. Así, el fútbol, sí.

  3. Es HORRIBLE. Además está tremendamente sobrevalorado como entrenador (la eliminatoria del Bayern del año pasado fue una clara muestra). Tiene una plantilla increible y cada vez que tiene en frente a un rival de entidad decide jugar mezquino. Es insoportable, maleducado, sin ningún aprecio por los valores del deporte más allá de la victoria. Y para mí lo peor, además de también residente en barcelona, tengo a mi hijo, de 9 años, al que más por inercia que por insistencia, hice madridista, y al que ahora me cuesta nudrir de argumentos para defenderse del barcelonismo hegemónico escolar. Cada vez que lo pienso lo lamento, pobrecito.

  4. La verdad es un carma para los madridistas, todos al final llevan dentro suyo una Esperanza (Aguirre). Mou es la esperanza blanca.

  5. Magnífica reflexión. Ciertamente, la analogía es sugerente: los recortes son “lo que hay que hacer” y apoyar a Mourinho es “la única alternativa”…

    Hay una parte del madridismo que tiene igual de claro que hemos elegido el camino equivocado, pero la pena es que no sé cómo de numerosa es. Por ahora, la acalla la masa. Ni un montón de títulos (que está por ver si los conseguirá Mourinho) compensarían el daño institucional, de imagen y de credibilidad que ya se ha producido (y que no puede más que agravarse).

  6. Mourinho es un gran entrenador, avalado por títulos más allá de cualquier consideración. Todo lo demás es ruido mediático, aunque pueda haber tenido sus menos. El fútbol es sólo fútbol, mezclarlo con política hasta el punto que lo hace este artículo me parece que sí es un error de percepción bastante grave.

  7. O sea que ser del Madrid ahora mismo es ser del PP.Puesyo soy de izquierdas y del Madrid.Lamentable una vez más la mezcla de política y fútbol.

  8. Repulsivo artículo que sigue cayendo en la eterna y recurrente idea: real madrid=pp pues muy bien, otro del madrid, de izquierdas y de mourinho

  9. El 15-M coincidió con la segunda Champions de Wembey en 2011, no con la de Roma del 2.009

  10. Yo también fui del Madrid, RM, en la época grande, pero era muy joven, tanto que no caí en la cuenta de lo que allí pasaba hasta muy tarde. Fue cuando comprendí que este club ha vendido su alma al diablo por ganar y eso no sólo es antideportivo sino también otra cosa que no escribo porque tal vez entonces el comentario no se publicara. Todo esto no me he cansado de escribirlo una y otra vez en mis blogs:

    http://jlpalazon0.blogspot.com.es/2011/08/madridismo-y-marxismo-la-tragedia-de.html

    http://jlpalazon0.blogspot.com.es/2012/01/fascismos-la-tentacion-totalitaria.html

    http://jlpalazon0.blogspot.com.es/2011/08/el-madridismo-no-es-sino-un-fascismo_17.html

  11. Lamentable artículo. Mezcla lo que no se debe mezclar y es tópico. Entiendo que un aficionado culé se quiera ir contigo de cañas. Anda, llévatelo.

  12. Se puede decir más alto, pero no más claro. Yo me declaro “madridista disfrazado”, si entendemos por tal a quien no comulga con las ideas de este entrenador que ha destrozado lo que era el Madrid. Somos muchos más de lo que parece los que no tragamos a este entrenador ni esta política de club. Sin embargo, tendremos que seguir aguantando ataques al prestigio e historia del Madrid desde lo más alto del organigrama deportivo. En fin, ¿hasta cuándo?

  13. Y te dejaste a Negredo. He disfrutado muchos años siendo del Madrid, y guardo un imborrable recuerdo de la visita que hace cinco años hice al estadio. Hará cuatro años, decidí volver al Atleti, que fue mi equipo de la infancia. No tuve que dar explicaciones a nadie. Ventajas de vivir, supongo, en Barcelona. Y aunque no añoro demasiado a mi ya ex equipo, cada vez que resurge el tema de la cantera -verdadero orgullo del madridismo- en la boca del superentrenador, con sus críticas maliciosas, se me revuelven las tripas.

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