Pesadilla en la cocina de Moncloa

Chicote, listo para la cacerolada. La Sexta 2012

Alberto Chicote es la troika de los bares de bravas, un cocinero convertido en tecnócrata de los fogones que persigue a los irresponsables arquitectos de la gastronomía ibérica con la intención de salvar al local en cuestión de la ruina. La ecuación de Pesadilla en la Cocina es simple, a cambio de dejarse auditar por Chicote , el dueño del restaurante en cuestión sólo debe pagar un precio: su orgullo. La Sexta, que estrenó la semana pasada este nuevo fenómeno televisivo con gran éxito de audiencia, define al cocinero como profesional, riguroso e implacable. Vamos, lo más parecido que tenemos por aquí a un trabajador del Banco Central Europeo.

En el primer programa, el showman y cocinero, tuvo que enfrentarse a un local de Pinto regentado por unos dueños endeudados hasta las cejas, dirigido con mano de hierro y donde los malos modos eran más habituales que la ración de calamares. Algo así como la Comunidad Valenciana pero con más alimentos en la despensa. Al empezar el capítulo, Alfredo, el propietario, avisa:  «El restaurante corre peligro porque no facturo para pagar la hipoteca«. Acto seguido y casi sin pestañear se deja llevar por el autobombo: «atendemos bien, damos buena comida«… lo que pasa es que en Pinto no nos entienden, claro. Para terminar, Alfredo remata su discurso con un «yo no soy chulo, soy claro… lo que pasa es que la gente confunde ser chulo con ser claro«.  Ay amigo, sustituya restaurante por Moncloa, Arturo por Mariano y Pinto por los mercados y tendrá una parábola express de la marca España para llevarse a la boca.

Sin embargo, en el programa no todo está perdido: en el horizonte del fracaso aparece el deslenguado Chicote para pasar el dedo por la grasa, soltar cuatro verdades con poco tacto y poner patas arriba el local de Pinto. A pesar de toda la tensión acumulada cuando acaba el episodio el cocinero ha cambiado la carta, la decoración y hasta consigue que los dueños se prometan en matrimonio. Una misión cumplida y un final feliz para rematar un programa de televisión redondo. Sin embargo, minutos después de la emoción a uno le da por pensar que por estas tierras se nos da mejor el reallity que la realidad, porque aunque la troika financiera no diga las verdades tan malsonantes no estoy tan seguro de que quiera que saquemos el restaurante estatal de la quiebra. Quién sabe,  quizá deberíamos cambiar a Merkel por Chicote ya que, puestos a que este nuevo menú se nos atragante, al menos alguien le diría a la cara a Don Mariano que  los fogones de la Moncloa son peor que las llamas del infierno.

29. octubre 2012 by Carlos Torres
Categories: Uncategorized | 10 comments

Comments (10)

  1. Querría yo ver al Chicote metido a analizar algún restaurantes catalán en general, y barcelonés en particular. Pongo la mano en el fuego para apostar que con toda seguridad en la serie no habría ni un solo restaurante de esta comunidad autónoma, y es que las bazofias repugnates que sirven en muchos establecimientos de Barna y alrededores son no criticables por ser de «la terra catalana»… jajajajaa… Si apareciera por Catalunya con esas maneras tan directas, del primer restaurantes que auditara acabaría expulsado a patadas y con la cara partida en mil pedazos. Buenos son los catalanes para soportar críticas y poner en jaque su inconmensurables soberbia y orgullo.
    ¿A que no vemos a Chicote metido en la cocina de ningún restaurante de Catalunya? Apuesto lo que queráis.

  2. Amigo Peter,

    Pueden haber locales que incumplan las normas básicas de higiene o que tengan poco tacto a la hora de cocinar en Catalunya, como en todos los lados, pero poco has viajado tu por Catalunya para opinar como opinas. Paséate por el interior y degusta todo lo que desees e imagines. No me vayas a meter como ejemplo, el bareto de la esquina.

  3. Con la cantidad de bares y restaurantes que hay en España, es normal que existan cerdos y malos profesionales en Cataluña, Madrid, Valladolid, y en cualquier punto geográfico del país, solo es una cuestión de probabilidad matemática , no de regiones. Como España va a menos, y si Cataluña se independiza, sera aun mas pobre que España, pues el futuro no es muy bueno en la restauración

  4. Sigo apostando a que en el programa de Chicote no aparecerá ningún restaurante catalán. Al tiempo comprobaréis que no me equivoco.

  5. Peter se va a pasar por aqui dentro de unas semanas a pagar su apuesta. Me pongo la noticia en favoritos.

  6. está claro que jamás iré a esos sitios ya,,, no se cambia asi de la noche a la mañana,, venga si son unos cerdos y guarros lo serán antes y después,, venga ,, que salgan más restaurnates/bares que yo ya sé donde no debere parar..y por cierto ni chicote ni mierdas,.,. es más no quiero hablar sobre el «señor» éste chicote,, no me genera ninguna confianza tampoco él..

  7. Vendré, Pakito, no lo dudes, pero seguro que cuando pierdas la apuesta, no darás señales de vida.

  8. Pardillos, no os habeis dado cuenta de que Peter es un pugnetero troll?

  9. No solo en Barcelona,en Cataluña o Valencia las cocinas son asquerosas ,Que se vengan al sur,muy al sur de España.Soy cocinero de toda la vida.Aquí emplean cocineros sin estudios ni títulos,no saben de conservación o mantenimiento de los alimentos.El asunto de la higiene es terrible,los aceites viejos en las freidoras recubiertas de capas de grasas cuajadas.Los muros altos sin posibilidad de limpiarlos.Pero los dueños de restaurantes,que no son de esta profesión,son capitalistas que quieren ganar dinero.Entonces los que se presentan aquí son: salarios bajos,ambientes laborales insoportables unidos a una gran cantidad de horas de trabajo sin compensación económica,alimentos rentables,entonces de más baja calidad; para esto,prefiero comer en casa,sobre todo si me van a dar congelados o comida de hace varios días.Pero el chollo del tapeo es así,poca cantidad,poca calidad y precios demasiado altos por la calidad que nos dan.

Responder a pakito chokolatero Cancelar respuesta

Required fields are marked *