Jánovas, una democracia en ruinas

janovasEl río Ara barre las primeras hojas del otoño con su agua cristalina. El zigzagueo majestuoso de la corriente desabrocha el valle en dos mitades hasta que el rumor se pierde tras la cerrada. En la margen derecha, al pie de una caprichosa roca con forma de Flatiron, se esconden las ruinas de Jánovas. Hace treinta y dos años que los últimos vecinos cerraron la puerta y se echaron al camino que cruza el río por un puente colgante. Los custodiaba una procesión de guardias civiles al servicio de esos hombres pillos que ven la oportunidad de negocio mientras los demás todavía estamos con la boca abierta por la belleza del paisaje.

Toni y Jesús Garcés reciben hoy a los visitantes en la plaza del pueblo, una explanada ruinosa que podría pasar por una de esas replacetas balcánicas de los noventa. La familia Garcés fue la última chispa encendida contra Iberduero, la empresa que también se llevó por delante los pueblos hermanos de Lacort y Lavelilla. El día que la maquinaria del progreso irrumpió a golpe de decreto en su vida cotidiana para empezar las obras del embalse, Paca Castillo y Emilio Garcés decidieron que se quedarían en casa y con ellos sus hijos. Resitieron veinte años mientras los colonos de la hidroeléctrica levantaron un muro de escombros en pos del interés general, derribaron la escuela, cortaron la luz y cerraron una y otra vez el paso en el puente. Por más que desde sus ventanas vieran cómo las señoras de los ingenieros esperaban el espectáculo de la explosión de dinamita, ellos nunca se rindieron.

Lo cuenta Toni en el próximo Salvados que se proyecta en exclusiva para las familias de Jánovas una semana antes de su emisión. Por eso hoy el pueblo vuelve a estar lleno y el equipo del programa se funde con los protagonistas de la historia en un encuentro que por culpa de las prisas pocas veces puede llevarse a cabo. Es difícil pisar la plaza y no sentirse huérfano. La lógica empresarial que se aplicaba durante el franquismo dice que este puñado de cimientos que se observa a ras de suelo no debería de ser hoy en día más que un campanario que emerge de puntillas los años de sequía. Por eso, cuenta Toni, cuando Franco y su afición a las inauguraciones anfibias bajaron la persiana, los Garcés lo celebraron seguros de que el proyecto del pantano no llegaría.

Hoy se arrepienten de aquello, pero cómo iban a saber entonces que la tan cacareada Transición no iba a pasar por Jánovas. Cinco años después de estrenar la Constitución, con Felipe González en el poder, una riada de fuerzas del Estado se los llevó por delante y dejó al pueblo sin vida. Toni señala la casa que quedó vacía. La mayoría de los asistentes tienen el esqueleto de su vivienda arrumbado en estas calles. Por eso han viajado hoy desde Barcelona, Zaragoza o Huesca. Allí se exiliaron sus familias a cambio de una indemnización tan pobre como forzosa. Muchos lamentan todavía en los corrillos que los mayores no resistieron al ajetreo de la vida urbana y se dejaron morir con la pena de no poder ser enterrados en el modesto cementerio que se cobija a espaldas de la iglesia donde fueron bautizados. La iglesia, hoy propiedad de Endesa, es el edificio que mejor resistió el trabajo de demolición de Iberduero. Quizá porque los trabajadores temían la ira de un dios vengativo, quizá porque siempre viene bien conservar una imagen pintoresca con la que presentar los balances anuales. En sus faldas las tumbas de los que se quedaron aquí enterrados subrayan con tristeza las vidas que hay que secar para poder anegar un valle con un pantano. Hasta la muerte abandonó a este pueblo. Y así hubiera seguido de no ser porque el gobierno de Aznar, ya en los dos mil, fracasó en su intento de sortear una normativa europea. La amenza se esfumaba y en Jánovas comprendieron en ese momento que sus casas, ahora propiedad de una hidroeléctrica, habían sido expropiadas y demolidas en vano. Han intentado recuperarlas desde entonces pero la empresa les pide más de treinta veces el precio que les pagaron en su momento.

río ara

Los vecinos se saben de carrerilla cada curva de los hechos, pero todavía se angustian cuando el próximo Salvados repasa la cronología de aquel disparate o jalean cuando el programa trata de encender la luz en los despachos más oscuros del ministerio de medio ambiente. El visionado es en la antigua escuela, un edificio que los habitantes de Jánovas han puesto en pie para empezar a devolver el aliento al pueblo. Si la emoción les pinta alguna lágrima sólo es para enseñar a todo el equipo que, del mismo modo que hay ‘Distintas formas de mirar el agua’, hay distintas formas de observar los escombros. Las ruinas de Jánovas, por ejemplo, apuntalan con su dignidad todas nuestras vergüenzas. De qué sirve esta democracia si no puede proteger del abuso a sus ciudadanos. Después del pase los vecinos nos hacen almorzarnos la rabia con cordero. Aunque todavía no puedan festejar el día a día en sus casas, saben que antes o después volverán a llenar Jánovas de vida. Por eso, celebran su resistencia contra la derrota ofreciendo música y vino a todo el que se acerca al pueblo. Poco después, cuando nuestro coche abandona el camino de piedras donde el sol salpica el río, se escucha todavía la rondalla. Hacemos una última parada para fotografiar la panorámica y cuesta creer que hace no tanto este paraíso estuvo a punto de extinguirse. Por encima de las guitarras y acordeones han quedado grabadas las palabras de Paca Castillo, una mujer sencilla a la que un pantano fantasma le arrebató media vida. No ha querido ir hoy a la fiesta pero con ochenta y ocho años le resta energía para prestarle el rostro a la memoria. Qué es la justicia, se pregunta y cuando su voz ajada se sacude el sufrimiento todas las rocas del pueblo tiritan porque saben que el agua que se marchó hacia el Cinca ya nunca volverá para ella.

28. Octubre 2015 by Carlos Torres
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Comments (8)

  1. Qué bueno, Carlos.

    Estuve paseando por las calles desiertas Jánovas con amigos de por allí hace un par de años y todavía lo cuentan con indignación.
    en efecto, si hay un símbolo de la permanencia de los poderes económicos de siempre y la mentira de la transición, es Jánovas. Iros a ve la escuela derruuída (que creo que querían reconstruir) y que os cuenten las putadas de Iberduero y Endesa en connivencia con el estado.

  2. Si paseas por Jánovas entenderás qué significa la palabara rabia. Pero también el significado de dignidad.
    Gracias Carlos por el artículo. Es una sorpresa saber que Évole se ha interesado por este auténtico atraco oficial que se cometió en un lugar tan entrañable. O no, porque él sí es periodista.
    Si alguien quiere saber más de esta historia entrad en la página de La Ronda de Boltaña, que lleva denunciando y apoyando desde hace años: http://www.rondadors.com/Janovas/janovas.php

  3. Nunca dejarán de salir las lágrimas cada vez que se recuerde este lamentable episodio. De ahora en adelante sólo sirvan para regar las huertas que pronto crecerán en Jánovas.

  4. Imprescindible escuchar esta canción: https://www.youtube.com/watch?v=f6PNLvEbc2g

  5. Me hace recordar a Riaño.

    Recién acabados los accesos por carretera sobre el pantano todavía recuerdo aquel trabajador del pueblo que se disparó en la cabeza con su propia escopeta.

    Su vida acababa con la de su pueblo.

    En el impersonal y horrible Nuevo Riaño no veía ningún sitio para él.

  6. Por fin salen a la luz las atrocidades cometidas durante el franquismo en esta pequeña zona del Pirineo aragonés. Si os apetece conocer un poco mejor esta maravillosa tierra lo podéis hacer en este enlace http://www.pasoapalmo.com/sobrarbe-ribera_de_fiscal.htm
    Hoy, otras mentes igual de brillantes que las de antaño, están llevando a cabo el recrecimiento del pantano de Yesa en la vecina comarca de la Jacetania.

  7. La historia de mi familia esta marcada x el embalse del río luna. La comarca de luna, castigada por el destierro de los que quedaron sin casa ni tierras con la construcción del embalse vive ahora sus horas más negras. Ahora, la confederación hidrográfica del duero pasa la propiedad de las casas que se salvaron y que estaban concedidas a los últimos valientes al estado. Es decir, gente que lleva viviendo 50 años en su vivienda con alquiler de por vida ve como ahora se subasta al público, sin preferencia a compra. Otra vuelta de tuerca, si señor.

  8. Que pena de Pais… Gracias por el articulo.

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