La sentencia de la crisis

Cebrián tocando las narices. 2010.

Primero vivir, después filosofar es una frase que suele atribuirse al filósofo inglés Thomas Hobbes. Se le atribuye a él pero la podría haber dicho cualquiera. Quien más y quien menos ha vivido en sus carnes la dificultad que supone pensar con claridad cuando le rugen las tripas. Tal vez por eso, es muy saludable comer cinco veces al día. Por mi parte, si tengo que escoger entre una de esas cinco ingestas, elijo el desayuno de los fines de semana. Me gusta perder el tiempo leyendo el periódico mientras tomo un buen café. Saciado mi apetito matutino es cuando mejor se me da pensar en cosas como que esto de la crisis es sólo un tinglado que han montado algunos para que los ricos sean cada vez más ricos y los tontos seamos cada vez más tontos. Si no, no se entiende la retahíla de ofensas por periódico que tiene que soportar un ciudadano medio como yo, cada vez menos medio y sobre todo cada vez menos ciudadano, cuando lee las cosas que dicen gente como Juan Luis Cebrián. El presidente del grupo PRISA afirmó, después de anunciar un ERE en su plantilla, que “no podemos seguir tan bien”. Esta declaración podría pasar como una más de esas supuestas dolorosas verdades que debe arrojar un empresario vencido por la crisis cuando anuncia malas noticias . Y, tal vez, así podría haber sido, de no ser porque los tres de cada diez trabajadores que sufrirán el expediente de regulación tuvieron que soportar oír que les despedían porque salían muy caros de la boca de Cebrián, un hombre que cobra más de ocho millones de euros al año (13 si contamos según algunas fuentes).

El editor sube con esta sentencia hasta el top de las frases más demagogas, encabezado hasta ahora por Esperanza Aguirre, que había afirmado que con su sueldo de senadora y de presidenta de la Comunidad de Madrid Lo que peor llevo es la factura de la electricidad, tengo unos techos altísimos y la calefacción es eléctrica, ¡un horror! No tener pagas extra me tiene mártir, las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!. Sin embargo, Cebrián no ha sido el único iluminado que nos ha arrojado luz este fin de semana y, como para el pueblo los desgraciados nunca vienen solos, el presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, José Manuel Castellano Bragaña, afirmaba en una reunión que “las leyes son como las mujeres, están para violarlas.  Aunque el bueno de Bragaña, ex diputado gallego del PP, ya ha dimitido, la frase nos sirve para volver a quitarle la careta al temido mounstro neoliberal, ése que primero nos quita el sustento económico para quedarse después con todos nuestros derechos. Porque quien no come a menudo está dispuesto a tragar con todo. O como lo ilustró la diputada (PP) Andrea Fabra el día que se eliminaron las ayudas de 400 euros para los parados de larga duración: Que se jodan“. Así, sentencia a sentencia, frase a frase, instalan los arquitectos de la crisis su política del miedo. Con esas, ayer, en el café del domingo, pensé que cuando me aplaste el rodillo de la crisis y me quede sin trabajo, voy a montar un bar debajo de mi casa que se llame “Mis posibilidades”, sólo para poder decirle a los vecinos que vivo por encima. Llamadme entonces pijo ácrata si os atrevéis.

08. octubre 2012 by Carlos Torres
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