El día mundial de la pornografía

el-imparcial-1

Antigua sede de El Imparcial (imagen extraída de http://vestigiosdemadrid.wordpress.com/2012/09/05/la-antigua-sede-del-periodico-el-imparcial/)

Hoy es el día del periodista, algo así como el año chino del mono o de la rata. Un día para golpearnos el pecho, como si de pronto todos los informadores tuviéramos la imperiosa necesidad de celebrar la desgracia que nos une.  Un día para unirnos a todos, como aquella saga fantástica en la que los ejércitos del mal acababan arrodillándose ante la bondad de una compañía a la que los guerrilleros del bien entregaban cada uno su mejor característica. Pero esas cosas solo suceden en la literatura fantástica, que requiere de mucha imaginación. La realidad nos dice que hace años, en 1867, Eduardo Gasset y Artime (el abuelo de Ortega y Gasset) fundó el Imparcial. Cualquiera que camine por Tirso de Molina en Madrid y se dedique a mirar más allá de su smartphone podrá encontrar todavía, como una arqueología del olvido, las huellas de su sede en la calle duque de Alba. El Imparcial fue uno de los primeros periódicos publicados por una empresa independiente no adscrita a ningún partido político, en cuyo suplemento del lunes se publicaron a los mejores literatos de la época. Hoy en día, en una de esas agridulces metáforas del periodismo, el bajorrelieve de la cabecera todavía aguanta en el edificio que ahora habita la sede de un banco y algunos restos de una vieja sala X.

Recuérdenlo, padres que sus hijos estudian hoy en las facultades, en este día en el que muchos lanzarán desde sus santificados micrófonos 21 salvas de honor por las bondades de la profesión, hagan el ejercicio acostumbrarse a que sus hijos valdrán por lo que cuestan y que más de una vez llegarán a casa (son periodistas, no esperen que se marchen antes de los 30) sintiéndose prostituidos. Nuestra profesión es, sin duda, una de las más bonitas de cuantas pueblan el martirio, pero sin sueldo no hay democracia. Ser profesional supone poder vivir con dignidad de ello,  entendiendo que vivir de ello no es cobrar 600 euros por jornadas maratonianas con contratos leoninos, que vivir de ello no es aceptar matricularse de otras carreras para seguir siendo becarios después de los 26,…

En mi generación, esa que empezó la carrera el año de los atentados del 11M, pocos podrán celebrar hoy en las redacciones el día del periodista, pocos podrán hoy sentirse parte de una profesión o representados por popes de la prensa que se rasgan las vestiduras desde sus editoriales por las condiciones de los obreros de Panrico pero que nunca se han parado a escribir sobre cuánto gana aquel que maqueta sus textos. Porque quién puede ser imparcial viviendo con un ojo puesto en el banco y el otro en la pornografía.

24. enero 2014 by Carlos Torres
Categories: Uncategorized | 3 comments

Comments (3)

  1. Desgraciadamente, el patrón de los periodistas, más que San Francisco de Sales, debería llamarse San Francisco de Te Echan…

    Mientras tanto, los becarios campan a sus anchas. Y así nos va: http://masclaroagua.blogspot.com

  2. Pingback: ¿Ya eres redactor? Larra y el día de los periodistas | Un tipo de letras

Leave a Reply

Required fields are marked *