El éxito de La Voz (del pueblo)

La voz, la fiesta de la democracia. España, 2012.

Ayer, La Voz arrasó en audiencia con casi un 31% de cuota de pantalla. No debe extrañarle a nadie, el programa de Telecinco consiste en oír cantar a alguien dos minutos y elegirle sin pensar demasiado. La cosa cambia cuando los aspirantes consiguen el voto y se giran para mirarte cara a cara. Es entonces cuando te llevas el susto ¡Ah! bendita democracia, la voz del pueblo.  No podemos escapar a la evidencia, de un tiempo a esta parte, la televisión se parece demasiado a la política española, y no lo digo sólo porque al Gran Debate de Tele5 acudan a veces más diputados que a una sesión plenaria del Congreso.

La cosa empezó cuando Rajoy ganó las elecciones y los acólitos del jersey sobre los hombros le corearon al ritmo de «Tú sí que vales«. Aunque supongo que a más de uno en Ferraz le gustaría tener a algo parecido a Risto Mejide en el PSOE, aquellos cánticos al gallego universal dejaron de tener gracia muy pronto. Poco a poco, Mariano perdió comba hasta convertir sus entrevistas en TVE en un programa especial de «Lo sabe, no lo sabe». Ehhhhh.

Supongo que no soy el único que ve similitudes entre la pantalla y la política. Si no, mirad al Rey, que ha sido ver que la Princesa del pueblo ha tocado fondo y le ha dado por escribir cartas a su súbditos (sé que esperáis que haga un chiste con Don Juan Carlos y Ahora Caigo pero lo dejaré pasar).  Tal como están las cosas, supongo que tardaremos poco en ver a la Constitución en programas del tipo de El diario de Patricia,  me cuentan que desde que la carta magna se ha quedado sin padres llora por las esquinas porque casi nadie está dispuesta a adoptarla.

No obstante, es complicado olvidar que vivimos en una sociedad del espectáculo donde televisión y democracia van de la mano. Lo malo es que el próximo programa de La Voz es la semana que viene y no dentro de cuatro años. Pero no se preocupen, dentro de poco Antena 3 contraatacará con Tu cara me suena, y no, no me refiero al lema del Senado.  Mientras tanto, la oposición seguirá haciendo su pregunta más sesuda: «Disculpen ¿Cuál es mi cámara?«.

20. septiembre 2012 by Carlos Torres
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