Algo huele mal en Madrid

Aguirre y sus diez mandamientos. Madrid, 2011.

Madrid es una ciudad moderna como la copa de un pino. Al menos, a juzgar por la calidad de sus taxistas, grandes defensores de la causa verde y activistas de la política antigases. Ya lo contaba ABC este fin de semana: “Los taxistas se rebelan contra las ventosidades de sus clientes“. A tenor de lo que uno lee, parece que algunos ciudadanos  se acogen a una acepción distinta de servicio público cuando se montan al taxi. “Lo malo es que cuando sube otro cliente se piensa que has sido tú“, confiesa un pobre conductor en el artículo. Para reverter la situación, muchos de los afectados están pegando pegatinas en su coche en las que se recuerda a los benditos clientes que al taxi se viene aliviado.

Supongo que ayer el gremio tendría poca suerte con los clientes que recogieron en la puerta de Génova. Los pobres populares andarían medio cagados tras conocer la decisión de Esperanza Aguirre de dimitir. La Thatcher española dejó la presidencia de la Comunidad de Madrid casi de sopetón, dejando al PP medio en bragas y a muchos con más ganas de bajar a Cibeles que en una Champions del Madrid. Ella es así,  una mujer que ha sobrevivido a un accidente de helicóptero, a un atentado terrorista en India y al lanzamiento de un tupper asesino pero que  se retira de la política porque le da la gana. Muy bien no huele, la verdad.

Quizá sea por enfermedad, situación en la que no deseo ningún tipo de mal salvo el de tener que acudir, como todo hijo de vecino no afiliado, a la sanidad pública madrileña que ella se ha encargado de mejorar. Tal vez, se vaya porque sus reconocidos problemas para llegar a fin de mes le han llevado a buscar una colocación en el negocio privado. El caso es Esperanza se escapa del cargo público por la puerta grande, dejando a un tipo investigado por la trama Gürtel como presidente, a Tomás Gómez como si fuera Beloki recibiendo un Tour por dopaje de Armstrong, a los madrileños con el gol del Eurovegas y a la mayoría de periodistas haciendo cábalas sobre un misterio que aún tardaremos meses en resolver.

Ay amigos poco prudentes, no lancemos las campanas al vuelo todavía que hay muy poco que celebrar. Porque Esperanza Aguirre se habrá bajado en marcha, pero a ver quién quita el tufo ahora del coche oficial. Y lo peor no es eso. Lo peor es que, cuando alguien visite Madrid, pensará que has sido tú, querido votante.

18. septiembre 2012 by Carlos Torres
Categories: Sin categoría | 3 comments

Comments (3)

  1. Adoro la manera en que escribes, de verdad

  2. ¡Viva! Mis más sincera enhorabuena por lo dicho

Leave a Reply

Required fields are marked *