Welcome to Spain, Marty Mclfy

 

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Hagamos un ejercicio: pongamos que Marty McFly hubiera nacido en Soria y que hubiera decido viajar de sus ochenta a nuestro septiembre de 2013 en el viejo Seat 600 de su padre, eso sí,  ataviado con un condensador de fluzo para la ocasión. Pongamos entonces que ese viaje es viable y el joven soriano abandona su presente para viajar a la España de hoy en día: McFly se encontraría con los toros en la televisión, la derecha modificando la ley del aborto en el parlamento y Gibraltar español en las portadas.

¿Sabría el viajero en el tiempo distinguir entre su presente pasado y su presente futuro? No nos pongamos en lo peor, consideremos que el joven se asoma con éxito al innovador balcón del ciberespacio. Incluso después del pasmo, el analógico Mcfly se encontraría con unas redes sociales en las que unos jóvenes nostálgicos de una dictadura que no conocieron se empeñan en resucitar los demonios del franquismo bandera en mano y brazo en alto. Dirigentes del futuro para él y, esta vez también, para nosotros.

Pero prosigamos con el ejercicio, intuyamos que el imberbe Mcfly es en realidad de Madrid y que al llegar al 2013 se encuentra que, tal como ocurrió ya en el 72, la ciudad quiere ser olímpica y el Real tiene un presidente afín al régimen. Que abra el País y Gabilondo le cuente que tenemos un Gobierno que prefiere ofuscarse con la soberanía de un peñón a plantearse en serio la soberanía de Catalunya, en las que manda la misma derecha que cree que la España subsidiada vive de la Catalunya productiva ¿Sabría Marty decir qué ha cambiado cuando se encontrara con una patronal ávida de derechos laborales?

Seamos capaces de imaginar que alguien le presta un diario a Mcfly y éste lee que la heroína repunta en las ciudades, que Mario Conde se pasea por los platós, que los astilleros están en peligro y que fracasa la reconversión. Pongamos que desencantado con la prensa el viajero se acerca a un colegio y encuentra 30 alumnos por clase, la religión en las aulas y que, a este paso, a la Universidad solo podrán aspirar los señoritos. Pongamos que Marty se encuentra en una manifestación y que después de sortear pelotazos se pone a pensar para sí mismo que los que ahora atizan sólo han cambiado el color del uniforme. Imaginemos que Marty, la virgen del Rocío y Ana Mato no lo quieran, enferma y debe visitar un hospital ¿Cuánto tiempo deberá esperar para ser operado? Eso si con suerte lo atienden, porque dudo seriamente que la gente del pasado tenga los papeles en regla. Pongamos que antes de marcharse al pasado Marty quiere echar un vistazo a cómo será su vida en el presente y que acude a su calle para preguntar por él. ¿Se  encontrará con que sus hijos todavía viven en casa  o le dirán que han emigrado a Alemania? Mcfly, confuso, arrancará el 600 y se iría por donde vino. Sus amigos le esperarán como siempre en los recreativos: “¿sabéis lo que os digo? creo que el futuro no es para tanto”.

04. septiembre 2013 by Carlos Torres
Categories: Uncategorized | 3 comments

Comments (3)

  1. Lo que más le llamará la atención es que, en materia deportiva, hemos sustituido a Naranjito por Ana Botella. ¿Cabe mayor degeneración?…

    http://masclaroagua.blogspot.com

  2. Al paso que vamos cualquier día de estos nos despertamos y estamos de vuelta a la Edad Media. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2013/08/de-vuelta-al-capitalismo-salvaje-del.html

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